🔵 Este #25N es el Día Internacional de la no violencia contra las mujeres, fecha que conmemora el femicidio de las Hermanas Mirabal a manos del dictador Trujillo ocurrido en 1960 en República Dominicana y que cobra sentido cada año, y cada vez que las múltiples violencias siguen golpeando a miles de mujeres en todo el globo.
Violencias que van desde las formas más extremas como los femicidios, donde la fuerza material desgarra los cuerpos de formas cada vez más crueles, hasta aquellas sistemáticas que cotidianamente nos atraviesan tanto en los ámbitos públicos como privados. La precariedad laboral, las triples o cuádruples jornadas de trabajo que realizamos, y que en los contextos de crisis aumentan aún más, expresan situaciones de sobrecarga e hiperexplotación que nos impactan día a día.
Somos las que trabajamos fuera y dentro del hogar, y las que soportamos, aún hoy, que se siga invisibilizando el tiempo que dedicamos a sostener cada hogar, cada tarea de cuidado, en un trabajo que históricamente no fue reconocido como tal.
Más allá de las luchas y las conquistas que el movimiento de mujeres ha logrado, seguimos viviendo en sociedades machistas y profundamente patriarcales, que sostienen y profundizan las desigualdades.
En el caso de las docentes y desde que asumió el actual gobierno de Pullaro, venimos soportando una serie de violaciones a los derechos conquistados, que evidencia no sólo un atropello sobre los mismos, sino el desconocimiento y la negación de elementos y características que hacen a las condiciones dignas de cualquier trabajo formal, en el marco del Estado.
El mal llamado “premio a la asistencia” es una creación de este gobierno que pretende “premiar” económicamente a les docentes que NO faltan nunca, basando dicho rédito en una concepción meritocrática que, en el caso de las mujeres, castiga a quienes cuidamos, maternamos o nos enfermamos.
Por eso este #25N, las voces de todas tienen que estar presentes en una lucha colectiva, en un grito común que nos unifique en una demanda que, en este presente que atravesamos, resulta imperiosa y necesaria. Las condiciones para una vida digna son las banderas que este 25 levantamos y las que colmarán nuevamente las calles y plazas de todo el mundo.