Tras una lucha de 34 años y un proceso judicial que duró más de siete meses, el ex teniente coronel Pascual Guerrieri, el ex mayor Jorge Fariña, el ex teniente Daniel Amelong y los agentes civiles de inteligencia Walter Pagano y Eduardo Costanzo fueron condenados por delitos de lesa humanidad a cadena perpetua en cárceles comunes.
Hoy, nuestros 30.000 compañeros desaparecidos estuvieron más presentes que nunca. Hoy, cada una de las Madres y Abuelas que fuimos perdiendo a lo largo de estos años, cada uno de los compañeros que fueron sembrando memoria y lucharon hasta el último día de sus vidas por ver a los asesinos en la cárcel , nos acompañaron en el recuerdo en este acto histórico que hicimos frente a los Tribunales Federales. Un acto en el que al fin pudimos celebrar eso por lo que tanto luchamos: que se haga justicia.
Más de tres décadas nos llevó alcanzarla y, sin lugar a dudas, debemos capitalizarla como una verdadera victoria del campo popular. Porque a pesar de todas las adversidades seguimos estando en la calle, diciéndole no a las leyes de impunidad que durante tantos años beneficiaron a los represores; porque salimos a señalarlos en cada uno de sus domicilios, diciéndole a sus vecinos qué clase de personas vivían entre ellos; porque enseñamos la historia desde las aulas y les explicamos a nuestros alumnos que no hay futuro que pueda proyectarse si no se reparan con justicia las heridas del pasado.
Hoy podemos decir que la consigna "Los juzga un tribunal, los condenamos todos" cobra más fuerza que nunca.
Una vez más, nos estrechamos en un fuerte abrazo con los compañeros de los organismos de derechos humanos, con los compañeros testigos y querellantes, que tanto hicieron para que se llegara a este fallo histórico, para que las palabras Memoria, Verdad y Justicia se hicieran efectivas.
Una vez más repetimos: ¡30.000 compañeros desparecidos, presentes!