El jueves 8 de octubre se realizó en Córdoba y San Martín una jornada de protesta convocada por la CTA Rosario y protagonizada por trabajadores estatales.
A los trabajadores del Estado y los docentes nos quieren hacer creer que cuando realizamos medidas de fuerza y paramos perjudicamos al conjunto de la población y en especial a los sectores más necesitados.
Pero resulta que entre los más necesitados estamos nosotros “los trabajadores del Estado”. Un Estado que, entendemos, debe estar al servicio del pueblo, y no como socio y garante de los grupos económicos más concentrados, con el 90% de sus capitales extranjeros, cuyo único objetivo es tomar ganancias a cualquier precio y enviarlas a sus países de origen.
Los trabajadores conocimos el Estado de Bienestar con el que llegamos a tener una participación del 50 por ciento del PBI y posteriormente sufrimos la desintegración de ese modelo a partir de mediados de los 70.
En la actualidad, sólo cien empresas representan el 50% del PIB nacional.
Sus ganancias desde el 2001 hasta hoy han crecido un 1.500 %, mucho más que el crecimiento total de la economía argentina en su totalidad. ¿Cuál ha sido la ganancia de los trabajadores cuando en el período señalado la masa de salarios representa un 21% del PIB, retrocediendo un 30% con respecto a 2001? Está claro quien gana y quien pierde en este sistema.
Hoy padecemos el Estado de “Ganancias” su política medular es simple política cambiaria que presiona sobre los salarios nominales, dejando de lado las otras formas de salario, de distribución de riqueza, como la salud y la educación (tan sólo un 9,5% del PBI, el menor porcentaje desde 1983).
En la provincia de Santa Fe, el 80% de nuestra riqueza, de nuestra producción sale por los puertos del Gran Rosario, con nuestra fuerza laboral y, ni siquiera la sequía más importante de los últimos 50 años, que provocó una baja importante en la cosecha, alteró a las ganancias de los exportadores aceiteros y cerealeros, que durante la campaña 2008/09 tuvieron el margen de ganancia mayor que en años anteriores, incluso en los que hubo cosechas récord.
El impresionante caudal de dinero que maneja el sector se debe a que Argentina es el tercer exportador de soja en el mundo, detrás de Estados Unidos y Brasil.
¿Cuánto y quiénes ganaron?
- Cargill declaró ventas por 14.000 millones de pesos,
- Louis Dreyfus 10.480 millones,
- Bunge Argentina 6.700 millones,
- Aceitera General Deheza 6.700 millones,
- Molinos Río de la Plata 5.656 millones,
-Vicentín 4.200 millones
- Asociación Cooperativas Argentinas 2.489 millones
- Dow Argentina, 4200 millones de pesos por ventas.
- La facturación de Alumbrera LTD. Empresa Minera, en el año 2004 llegó a los $ 3.450 millones exportada toda la producción minera por el Pto. LDC Gral. San Martín.
Las ventas de las 50 mayores empresas desde el 2002 crecieron un 16 % anual pero sus ganancias lo hicieron un 184%. Estas empresas ganaban en 2001, 151 dólares por minuto, mientras que en la actualidad ya alcanzan los 405 dólares por minuto. ¿Cuánto ganamos los trabajadores? Con un sueldo mínimo de bolsillo de 1800 pesos (450 dólares, aproximadamente), los trabajadores ganamos en un mes lo que estas empresas ganan en un minuto. Una diferencia significativa es que los trabajadores pagamos todos nuestros impuestos y estas empresas no.
En el ranking de mayor venta y ganancias están Repsol, Tenaris, Petrobrás, Cargill, Aceitera General Deheza, Louis Dreyfus, Bung, Siderar, Molinos Río de la Plata y Nidera.
Desde el año 1994, por decreto de la provincia de Santa Fe estas exenciones están vigentes y fueron justificadas por el PACTO FISCAL FEDERAL Y REGIMEN DE PROMOCIÓN INDUSTRIAL, convirtiendo a Santa Fe en la única provincia en la que tiene vigencia este Pacto.
Con estas exenciones la provincia de Santa Fe, deja de percibir por producción y fabricación y sólo lo hace por servicios y comercio. Por lo tanto, todo el campo y nuestro Cordón Industrial desde Puerto San Martín hasta Villa Constitución, NO PAGAN INGRESOS BRUTOS, región de alta ocupación de empresas, fábricas e industrias, de alta tecnología y cuyo destino productivo es la exportación.
Mientras los trabajadores con sueldos por debajo de la canasta familiar pagamos nuestros impuestos y aportamos, los recursos de la ANSES se utilizan para subsidiar a empresas como la General Motors, industria automotriz que amenaza con despedir a sus trabajadores respaldándose en la crisis mundial.
Las multinacionales de la región exportan y a nosotros nos quedan las enfermedades que producen la degradación y la contaminación. El saqueo de nuestros bienes comunes, la desertificación de los campos, la mortalidad infantil y la exclusión social.
Nuestros salarios se licuan por la tasa de inflación que se ha venido acelerando en los últimos años. Bien medida, en los precios al consumidor, prácticamente se ha duplicado año a año, desde el 6% en 2005 al 20 a 25 % en la actualidad.
Este salto en la tasa de inflación ha tenido consecuencias negativas en el poder de compra de los asalariados, activos y jubilados, afectando la evolución del consumo y nuestra calidad de vida. Menos salarios, menos salud, menos educación.
La realidad golpea más duramente aún a quienes vivimos en la región del Gran Rosario. Siderar, Acindar, Paraná Metal, General Motors y Mahle, entre otros, son ejemplos de empresas que les quisieron hacer pagar la “crisis” a los trabajadores.
Se sigue sembrando soja mientras crece el terror a despidos masivos que son maquillados con vacaciones adelantadas, se recortan las horas extras, se imponen rebajas salariales, se corta el paso a la renovación de contratos temporarios y se “ofrecen” retiros voluntarios en las empresas privadas, escudándose en la crisis internacional.
Paralelamente, en el Estado no se crean los cargos necesarios, no se incrementan las plantas funcionales, no se discute una verdadera política salarial, no se mejoran las condiciones laborales y jubilatorias, escudándose en que “las arcas están vacías” (H. Binner), mientras que las empresas ganan cifras siderales sin pagar ningún tipo de impuesto.
La realidad marca que tenemos pobreza e indigencia para los trabajadores y los pueblos de la región, mientras las empresas concentradas siguen acumulando ganancias.
Otra vez quieren que la crisis la paguemos los trabajadores y por todo lo mencionado, la estamos pagando.
Es por eso que desde esta Central de Trabajadores de la Argentina, Regional Rosario seguimos de pié, como lo demostraron las últimas movilizaciones realizadas en nuestra ciudad, para lograr que esta vez paguen los que más ganancias acumulan.