10 de diciembre: Día internacional de los Derechos Humanos a 36 años del retorno de la democracia en nuestro país

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10 dic 19


Cuando hablamos de Derechos Humanos en nuestro país lo primero que se nos aparece es la inmensa lucha de las Madres, los organismos y un amplio abanico de organizaciones contra la última dictadura cívico-militar-eclesiástica y por Memoria, Verdad y Justicia. Logramos importantísimas condenas y también el derecho a saber qué le pasó a tantos seres queridos, compañerxs, amigxs. Falta mucho, pero lo que se pudo avanzar es sin dudas muy importante.

Sin embargo la Declaración Universal de los Derechos Humanos es mucho más amplia; contiene los derechos básicos y fundamentales que debería tener cualquier persona en el planeta. Se trata de los derechos a la salud, la educación, el trabajo, la vivienda, etc. Aunque Argentina adscriba a esta declaración no es difícil darse cuenta de que estos derechos para millones de personas no son respetados.

El derecho al trabajo y la jubilación con salarios dignos no se cumple y la cantidad de trabajadores desocupados, en negro y en condiciones terribles de explotación dan muestra de esto.

El derecho a la salud tampoco está debidamente garantizado por el Estado; aunque valoremos que exista la salud pública en nuestro país sabemos que no es lo mismo tener una enfermedad con o sin dinero. Pero si no podemos alimentarnos en forma saludable también enfermamos y para esto necesitamos una serie de condiciones que no todxs lxs tienen.

Día a día vemos en nuestras escuelas como el derecho a la educación es bastardeado por políticas públicas de ajuste y con diversos modos de expulsión con que cuenta el sistema para con lxs alumnxs de los sectores más desfavorecidos. Si las familias no tienen trabajo, el derecho a la educación de esas infancias y adolescencias está directamente afectado.

La vulneración de un derecho repercute sobre los otros, por eso, en un sistema con tanta desigualdad social los derechos humanos son un lejano objetivo a alcanzar, no algo ya dado. Es que la injusticia de este modelo de exclusión social atenta contra cada uno de nuestros derechos.
Muchxs de nuestrxs alumnxs además sufren de violencia institucional por parte de la policía, discriminaciones de todo tipo y vejaciones. Sus derechos están vulnerados por ser jóvenes, pobres y vivir en determinados lugares de la ciudad.

Las mujeres son atacadas, ultrajadas, discriminadas y hasta no hace tanto tiempo no podían votar, elegir su pareja, trabajar o estudiar sin permiso del padre o del marido. Se ha avanzado significativamente en la conquista de derechos y como fruto de la lucha se han logrado reivindicaciones importantes. Sin embargo, falta mucho.

El movimiento de mujeres en estos últimos años ha visibilizado de manera contundente el modo en que se vulneran sus derechos y se ha fortalecido en la denuncia sobre la violencia de género, la desigualdad en el trabajo y el derecho al aborto legal, seguro y gratuito, entre otras reivindicaciones.

Los movimientos relacionados con las disidencias sexuales también han visibilizado su situación y la vulneración a la que son sometidxs por sus elecciones sexuales, de género, de vida.

En estos aspectos la ESI tiene mucho para aportar; para ello debe dejar de ser solo una ley aprobada para ser una realidad viva en cada una de nuestras escuelas.

A 36 años del retorno de la democracia el camino recorrido es largo; en muchas cuestiones se ha avanzado y en otras no. Hoy vivimos un cambio de gobierno, se cierra una etapa nefasta para la escuela pública y lxs trabajadorxs y los DDHH en general: cayeron el empleo, el salario y las jubilaciones; se atacó a la escuela y a la salud públicas; se buscó avanzar con la impunidad a los genocidas de la dictadura, se fomentó el “gatillo fácil” y un largo etcétera. Hoy se inicia una nueva etapa que debe ser distinta.

La Deuda Externa aparece nuevamente como un gran condicionamiento que los grandes grupos de poder querrán seguir usando a su favor y en contra de las necesidades de lxs trabajadorxs y el pueblo.

Más allá de las opciones políticas de cada unx desde Amsafe Rosario sabemos que se trata de sostener la autonomía de nuestro gremio y defender con firmeza nuestros derechos: a la educación, al trabajo, a la salud, a la vivienda, a salarias y jubilaciones que alcancen, a la verdad, a la justicia.

En unidad y colectivamente, confiando en nuestras propias fuerzas, por estos caminos vamos a seguir transitando las calles y las aulas.

Secretaría de DDHH – 10/12/19

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